El Arenero
Sábado, Julio 10th, 2010Nace el río cerro arriba
con un hilillo de voz
en un murmullo precoz
de la nieve derretida.
Así comienza su vida
entre quebradas y atajos
trayendo piedra y cascajo
en tumultuoso amasijo.
Casi sin un rumbo fijo
viene el río cerro abajo.
Cual cinturón que se extiende
entre arboledas y roca
finalmente desemboca
con actitud que sorprende.
Parece que el río entiende
que el hombre lo necesita
y por eso es que lo invita
a conocer sus arenas
y a sentir junto a sus venas
la corriente que palpita.
El torrente de la vida
acalla un poco el sonido
del corazón, su latido
que es como piedra batida
por la corriente furtiva
del agua siempre avanzando
y que el hombre madrugando
vuelve a escarbar con empeño.
Para reiniciar el sueño
el río lo esta esperando.


